Adriana
Adriana, como varios otros empleados, fue paciente nuestra. Y qué suerte tenemos de tenerla. Es una de nuestras increíbles asistentes de ortodoncia. Se le puede describir perfectamente en cuatro palabras: boca grande, manos chicas. Adriana es platicadora de nivel severo. Todos hemos conocido mujeres que hablan mucho, o que tienen el don de la palabra, pero ella hace que esas parlanchinas parezcan maniquíes tímidos y amordazados. Adriana también es la persona a la que todos acudimos para resolver cosas en la clínica. Sobre todo porque tiene LAS manos más pequeñas del mundo. O sea, puede llegar hasta el fondo de las muelas de un niño de 6 años y sacar una semillita de bagel con sus deditos diminutos, sin problema. Imagínese un par de patitas de jerbo con guantes de látex. También habla español, lo cual resulta útil, así que sí va a entender perfectamente las letras explícitas de Bad Bunny que anda cantando por ahí. No conocerá a nadie más leal ni más trabajadora, pero en serio… tenemos rollos de algodón a la mano por si habla demasiado, y se la prestamos si se le caen las llaves a una alcantarilla.
Vika
Vika hace su propio jabón. O sea, del tipo de jabón que lleva ramas enteras de canela y piñas de pino completas. Es nuestra hippie ucraniana local, con todo y colección de cristales y gemas, kit para hacer velas y tribu recolectora de hongos; es adorable. También es una de nuestras asistentes más experimentadas de la clínica. JFO simplemente no sería lo mismo sin su dulzura de voz suave, su actitud generosa y amorosa con todos, y su costumbre de detenerse a media caminata para correr por una gema única (que normalmente resulta ser un pedazo de grava cualquiera). Definitivamente es una de las favoritas por aquí. Lo único que hay que aguantar es la molestia de usar manga larga para taparse los raspones y cortadas del jabón que le regaló por su cumpleaños.
Christina
Ay, Christina… ¿por dónde empezamos? Primero: es dulcísima. Segundo: su risa es… MUCHA risa. Imagínese una bruja malvada tratando de fingir que no se está incendiando. Y Christina suelta esta impresionante carcajada en los momentos más inoportunos. Ya sea que le cuente su chiste de la llama con una sola pata o le diga que su tía Jackie se cayó de las escaleras y se rompió la cadera, el mismo graznido agudo de ametralladora explotará de su boca. Christina es un amor y todos la quieren. El Dr. J la quería tanto que se la robó de su puesto gerencial en McDonald's, y hasta se la quedó después de que dejó de oler a papas fritas —lo cual, seamos honestos, fue la razón principal por la que la contrató—. Christina resultó ser tan increíble, trabajadora y encantadora que decidió quedársela, JUNTO con su carcajada de bruja.
Jessica
Nuestra adorable Jess… es la mano derecha del Dr. J y hace que la gente se sienta calientita por dentro; como una lagartija mascota descansando sobre una de esas rocas eléctricas con calefacción. Pero a diferencia de una lagartija mascota, está relativamente libre de E. Coli. Eso sí, igual que muchas lagartijas, es anfibia. Nunca lo hemos comprobado, pero estamos seguros de que con un teléfono a prueba de agua, Jessica podría revisar su Instagram, crear contenido y publicar un anuncio espectacular en tierra o bajo el agua. Como Jess ayuda al Dr. J con todos los eventos comunitarios y se encarga de todo lo relacionado con el “marketing”, aquí se le conoce cariñosamente como nuestra “genia de la publicidad anfibia”… la Mujer Lagartija, pues.
Daisha
Si alguna vez viene a la oficina y nota una serie de decoraciones de temporada encantadoras y elementos de diseño abundantes pero de buen gusto (o ve al Dr. J vestido remotamente a la moda), entonces ha visto la obra de Daisha. El Dr. J presume los talentos, la belleza y la dulzura de su increíble esposa tan seguido que definitivamente le darán ganas de odiarla. Por desgracia, no podrá. Simplemente no es posible. Es como si Audrey Hepburn y Reese Witherspoon hubieran tenido una hija criada por Bob Ross y luego asesorada por Juana de Arco. Daisha es de verdad el corazón y el alma de este lugar tras bambalinas. El Dr. Johnson la ama más que a su propia vida y constantemente se pregunta cuándo se dará cuenta de que se casó con él y tuvo a sus bebés por accidente.
Dr. Cole Johnson
Cuando el Dr. J tenía 18 años, tuvo trabajos donde se sentía severamente menospreciado: cortar pasto, despachar gasolina, empacar mandado y darle tapioca a los abuelitos. Ahí mismo decidió que encontraría un trabajo donde lo sobrevaloraran severamente. Su sueño se hizo realidad. Aunque reconoce que trabaja duro y siempre da lo mejor de sí, el Dr. Cole admite sin problema que está rodeado de una familia, un equipo y unos pacientes increíbles que hacen de JFO lo que es. El Dr. Johnson es un hombre de familia muy tradicional, pero también le encanta pasarla bien. Uno de sus pasatiempos favoritos es observar a la gente en el strip de Las Vegas; le gusta sacar la Biblia de su cuarto de hotel e ir tachando los mandamientos conforme los ve romperse. Una especie de bingo santurrón. El Dr. Cole también cree firmemente que si está a punto de decir algo tonto, mejor deténgase y cántelo a todo pulmón. Tiene el mejor trabajo del mundo y está rodeado de la mejor gente. Punto.
Acadia
Acadia es nuestra enlace residente de educación y comunicación con los pacientes. Que es solo una manera elegante de decir que el Dr. J le paga por platicar con los pacientes y responder sus preguntas. Es perfecta para esto porque es inteligente, segura de sí misma y tiene lo que llamamos el don de la palabra. Más bien es un superpoder. Tiene una voz tan potente que se escucha por encima de la música fuerte, los trenes que pasan y las explosiones cercanas. Cuando la oiga, volteará pensando que alguien trajo un megáfono a la oficina, pero no… es solo Acadia. Eso sí, no se le ocurra pelearse con ella por accidente, como hizo el Dr. J una vez por lo que se considera una “enchilada auténtica”: los oídos le zumban hasta el día de hoy. En fin, es increíble en su trabajo y hace que los pacientes se sientan comodísimos. La va a adorar.
Bridgette
¡La señorita Bridgette tiene más experiencia que todo el resto del personal de la clínica JUNTO! Lleva trabajando en el campo como 40 años o algo así. Sabemos que se ve bastante joven —todavía ágil, guapa, con esa piel radiante y una personalidad joven y divertida—, pero créanos cuando le decimos que está viejíííísima. No “vieja de teléfono de tapita”… vieja “de teléfono de disco”. Mientras las muchachas andan de fiesta en los antros y la hora del coctel, a Bridgette seguramente la encuentra tejiendo una colcha, tomando jugo de ciruela pasa y viendo Perry Mason. Pero en cuanto a la energía de la oficina: es absolutamente la vibra que todos necesitamos. Inteligentísima, divertidísima para platicar, y la voz de la razón, la sabiduría y la claridad en la tierra del caos que es JFO. La amamos. Usted también la amará. Venga a conocerla antes de que fallezca tranquilamente mientras duerme, en su mecedora, con el Ben Gay derramado en el piso…
Olivia
La señorita Olivia (alias Liver, alias Liv) se ve exactamente como una hermosa princesa de Disney cuando sonríe. Cuando no sonríe, se ve exactamente como esa chica de la prepa que fue a parar al tutelar por llevar una navaja a la escuela y amenazar con rebanar a la nueva novia de su ex en el estacionamiento después de la clase de humanidades. Olivia está a cargo de agendar y recibir a los pacientes cuando llegan. La va a querer. Sus hijos la van a adorar. El truco es mantenerla sonriendo, para que siempre le toque la mejor versión de este maravilloso personaje de Disney en la vida real. De verdad, nuestra Livvy es capacísima y astuta como ella sola… seguramente por las mañas callejeras que aprendió en el tutelar.